Acerca de las ciudades, mis ciudades
Las ciudades que yo amo
tienen olor a tierra.
También, a veces,
sospechas de muerte.
Camino por sus calles
como desflorándolas:
ahí estaban, para mí,
antes de la lluvia.
Antes de los pasos de otros.
En Arica, las veredas cálidas
con halos amarillos, y palmeras
y amigos aromados de jazmín.
En Antofagasta, la calle
se alarga barrida por brisa pirata
robando adolescencia, abrazando utopía.
En La Serena, todas las flores
en mi oído, brotando tenues.
Color, sabor, primavera de mi infancia.
Pero,
en Iquique, el sol
revienta con el viento festinándose en las rocas
sal-
sonrisa-
otoño-
aquí-
siempre-
todo-
y un rocío de olas
y un olor de espuma
y estas ansias de mar,
de mar,
de mar...
Cecilia Castillo
lunes, 23 de junio de 2008
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