lunes, 23 de junio de 2008

Poesía

Acerca de las ciudades, mis ciudades


Las ciudades que yo amo

tienen olor a tierra.

También, a veces,

sospechas de muerte.



Camino por sus calles

como desflorándolas:

ahí estaban, para mí,

antes de la lluvia.

Antes de los pasos de otros.



En Arica, las veredas cálidas

con halos amarillos, y palmeras

y amigos aromados de jazmín.



En Antofagasta, la calle

se alarga barrida por brisa pirata

robando adolescencia, abrazando utopía.



En La Serena, todas las flores

en mi oído, brotando tenues.

Color, sabor, primavera de mi infancia.



Pero,

en Iquique, el sol

revienta con el viento festinándose en las rocas

sal-

sonrisa-

otoño-

aquí-

siempre-

todo-

y un rocío de olas

y un olor de espuma

y estas ansias de mar,

de mar,

de mar...



Cecilia Castillo

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